Semana 2
Entrando en materia
El día 26 de enero,
el día empezó bien, pero al llegar a la Pontificia Universidad Javeriana todo empezó
a irse en picada; como iba en la camioneta llegue con 40 minutos de sobra ya
que no hubo trancones, al llegar a la entrada norte me dijeron que no habían cupos
por lo que me toco estacionarme (y lo hice muy mal) en una calle, vi que después
de 10 minutos entro un carro entonces vi la oportunidad de entrar, el problema
fue que me daba miedo echar retro y estrellar a alguien, por lo que le pedí el
favor al señor de un Uber (muchos pensara lo pendeja que fui, tienen razón el man me pudo robar el
carro) que me ayudara a sacar el carro, muy bien lo hizo (sin robarse ni el carro
ni nada) y casi llorando de la emoción di la vuelta a la cuadra para poder
entrar, nuevamente me negaron la entrada por lo que decidí ir a la entrada sur,
pero me encontré con la maravillosa sorpresa de que habían dos carros más
haciendo fila, el tiempo empezó a alargarse así como la fila detrás de mí, después
de 40 minutos de estrés, todos empezamos a alternarnos, por lo que decidí bajarme
del carro y preguntarle al de delante que qué pasaba, efectivamente lo hizo y
el muy amablemente me dijo que “no habían cupos pero que aun así veía cupos
libres y gente que (ciertamente) se estaban colando”, yo alterada le dije “qué
demonios?” (siendo en el texto menos grosera) “metámonos a lo maldita sea y que
nos dejen entrar” dicho esto como si el primer carro nos leyera la mente se metió
al parqueadero, el segundo y yo repetimos la misma acción, obviamente no nos
dejaron entrar y para empeorar la situación nos tocó echar retro, tristemente
el que estaba delante de mi le pego al carro (realmente lo siento mucho por el),
en fin a los cinco minutos del acontecimiento por fin nos dejaron entrar. Para continuar
con la mala racha, el carnet NO ME LEIA! Espiche un botón esperando que algo
pasara y obvio no fue así, volví a poner el carnet y por fin pude entrar,
parquee rápidamente y me dirigí al nuevo salón de clase asignado previamente, jurando
que la mala suerte se despegaría de mí (en verdad no puedo creer lo estúpida que
fui al creerme esto).
Al llegar al nuevo
salón el profesor ni siquiera había llegado (no voy a mentir pero tuve una
serie de sentimientos encontrados, por un lado me estreso más porque estaba muy
estresada por no llegar tarde, pero me alegro porque dije como bueno… al menos)
como este era un salón “privilegiado” nos enseñaron las normas del respectivo
salón, después de esto pasamos a leer dos de las retroalimentaciones de los
compañeros, el primero (jajaja lo recuerdo bien lo vi haciéndolo segundos antes
de que tuviera que exponerlo, lo siento por echarte al agua) no lo tenía
completo y la segunda lo hizo realmente muy detallado.
Posterior a este ejercicio
el profesor pregunto si alguien conocía la netiqueta y las normas de esta,
evidentemente nadie sabía lo que significaba, por lo que nos puso la exhaustiva
tarea de googlear el significado (para quienes no lo recuerden) y este es “La netiqueta es un conjunto de normas de comportamiento
que hacen de internet y las TIC, sitios más agradables, en donde la convivencia
y el respeto mutuo son primordiales.” Después de tener este
conocimiento seguimos con las respectivas normas de este, entre muchos de los ejemplos
solo recuerdo el saludar cordialmente al enviar un correo (lo sé porque ese fue
el que leí), lo que conllevó al profesor que nos enseñara como se firmaban los
correos que enviamos, pues para Sebastián sin firma el correo es muy impersonal,
así que todos hicimos la tarea de firmar nuestros correos (es chistoso porque
el tenia resto de títulos y yo era como bueno mi nombre estudiante de comunicación
social).
No recuerdo muy bien que hicimos
después de esto, pero sé que terminamos la clase creado nuestro blog en
blogger, subiendo nuestro primer escrito de la primera clase.
Al terminar la clase llamé a un
amigo quien me había pedido que lo llevara a su casa, así que le tenía que
avisar que nos entráramos en el punto de pago, el llego con otro amigo para que
los llevara a los dos, en fin hice la fila para pagar y al llegar mi turno
salude al señor muy amablemente y muy sonriente hasta que me dijo que debía pagar
6’500.000 pesos de parqueadero yo dije “wtf” no es posible y me ríe y le volví
a decir “en serio no es posible” obviamente la cara sonriente me había cambiado
totalmente, el señor entendiendo mi ira y me dijo que me dirigiera a la oficina
del parqueadero y muy bien lo hice mis amigos sin entender la situación vieron mi
cara y me preguntaron que qué pasaba, les conté y se rieron, me dirigí a la
oficina y verificaron que ciertamente el costo era un error pero me decían que
la entrada no me había registrado por el carnet, ni por la placa del carro, sin
entrar en detalles solo quiero decir que me tocó sacar una fotocopia de los
papeles de propiedad y de mi cedula y pagar 40.000 pesos de reposición de una
tarjeta perdida (plata que no tenía porque no esperaba tener este percance)
para empeorarlo todo, la tarjeta debito no me leía... tranquilos si pude salir,
el problema es que tenía pico y placa.
Quiero decir que haciendo la retroalimentación de este día
no pude evitar reír, realmente soy la única persona en el mundo que le pasan
este tipo de cosas.
Cambiando de tema, esta semana entramos en materia como so
debe, el día miércoles con base a la lectura que debíamos hacer para este día
hablamos sobre:
Posterior a esto que nos explicó, Sebastián nos dijo que nos
hiciéramos en parejas para realizar una encuesta, yo me hice con Manu, y entre
pereza y sueño hicimos la encuesta sobre la competencia informacional (lo que
para ambas era muy chistoso), como no sabíamos que preguntar buscamos en
internet como ser competente informacionalmente y empezamos a realizar la
encuesta, la cual nos quedó muy bien, al menos a nuestro parecer, Sebastián
llegó y nos dio críticas constructivas… básicamente nos tocó cambiarlo todo,
pero quedo mejor, eso no lo voy a negar. Como acabamos rápido Manuela y yo no esperábamos
la hora de salir; el profesor conto unas anécdotas y nos dejó salir dando final
a la clase, Manuela y yo fuimos las primeras en salir ansiosas de llegar a
nuestras casas, cada una partió por su lado, me fui en Transmilenio y pude
llegar muy rápido a mi casa.
Referencia:
Martina Correal López

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